Después de separarse de Roxy Music, Brian Eno sufriría un accidente que resultaría en una música diferente.

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Brian Peter George St. John le Baptiste de la Salle Eno era la fuerza aventurera de Roxy Music en su formación original de 1971. Detrás de los sintetizadores, con atuendos muy extravagantes, Brian aportaba la parte audaz y experimental a la icónica banda de Glam y Art Rock. Su ánimo por trastornar, descomponer y fragmentar los elementos sonoros del Rock proveía el toque vanguardista a la agrupación. También era el punto de desencuentro con el vocalista y principal compositor Brian Ferry, quien apreciaba más las melodías pulidas y los arreglos ortodoxos del Soul y el R&B. Estos enfoques contrapuestos terminarían por separarse al paso de dos, maravillosos e influyentes, álbumes.

 

Saliendo de Roxy Music

Una vez fuera del grupo que lo diera a conocer, Eno comenzaría a indagar a fondo en las técnicas y sonidos que tanto le apasionaban. El Avant-Garde de John Cage, Terry Riley y Steve Reich sería el motor principal en el desarrollo de su primer álbum de 1973, en colaboración con el mítico guitarrista de King Crimson, Robert Fripp. Un esfuerzo que constaba de un par de obras completamente instrumentales. Manipulación de las cintas de grabación para crear loops en los cuales iban añadiendo, analógicamente, una variedad copiosa de sonidos, creando una densa capa auditiva sobre la cual Fripp agregaría líneas de guitarra.

 

Ya como solista, Brian lanzarían 3 álbumes en un par de años. En cada uno mostrando ese espíritu experimental en la producción, arreglo y procesamiento, arropado por composiciones accesibles. A principios de 1975, el británico tendría una epifanía al cuestionarse el tipo de composiciones que estaba haciendo, y si la última grabación que había hecho, realmente le gustaría como su composición final. No sólo obtendría una respuesta negativa en su cabeza, sino que sería víctima de un taxista que había perdido el control en un pavimento mojado.

 

El accidente lo dejaría en cama durante más de un mes y los severos traumatismos craneales le impedirían escuchar sonidos moderadamente fuertes, de tal suerte pasaría mucho tiempo escuchando el ambiente a su alrededor unido a música instrumental a muy bajo volumen. De pronto todo tendría sentido, la epifanía concluiría: Brian haría que su música, de ese momento en adelante, se fusionara con el entorno.

 

El lado amable del accidente

Con su reciente objetivo musical y sin extravagancia al vestir, Brian comenzaría una etapa de antología en su carrera, develando un nuevo estilo de música. Uno que priorizaba a el ambiente  sobre la estructura, a la transición discreta sobre los cambios marcados, al la textura sobre los arreglos, y a la experiencia sobre la narrativa: la música Ambient. Prescindiendo una vez más de las voces, Eno revelaría el punto de partida para este novel género con Discreet Music de finales de 1975; el cual se nutriría de una decena de álbumes dedicados por completo a esta experiencia sonora siendo los más notables Music for Airports del 78, My Life in the Bush of Ghosts en colaboración con David Byrne del 81, y On Land del 82.

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La belleza y sutileza de la música Ambient se convertiría en sinónimo de Brian Eno; su agudeza para los finos detalles sónicos y su concepción integral de cada pieza lo convertirían en un distinguido productor. Así, muchos de nombres en el Rock comenzaron a utilizar sus dotes para imprimir ese ambiente sonoro a sus obras, David Bowie, Talking Heads, Devo, U2, Ultravox e incluso Coldplay son algunos de se beneficiaron de su excelsa visión y producción. De esta forma, aquel traumático incidente no sólo cambiaría el rumbo de vida de Brian, sino se convertiría en un afortunado accidente para el Rock: la creación de la música Ambient.

 

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