Pareciera que todo está está descubierto acerca del cuarteto más famoso, una faceta poco conocida de The Beatles.

tb2

Su historia ha generado miles de anécdotas, cientos de libros, decenas de documentales y hasta un grado escolar a nivel maestría; todo, con menos de una década en el mapa musical, parece que nunca será suficiente. Con el paso de las décadas, han emergido una cantidad importante de proyectos oficiales alrededor de los fab four, desde las grabaciones en directo de la BBC hasta la ambiciosa empresa de la Antología; para el voraz apetito beatlemaniaco, nunca será suficiente, muestra de ello son los siguientes tres pasajes, inadvertidos para la mayoría, pero fascinantes en su contexto, The Beatles como culto.

 

Del Sahara a la azotea, del Everest a Abbey Road

Los últimos años de la agrupación estuvieron marcados por las constantes fricciones y las desavenencias, pero su característica genialidad siempre se mantuvo intacta; la muestra fueron sus últimos dos álbumes “Let It Be” y “Abbey Road”, ambos con sorprendentes historias a la par de sus canciones. En las míticas sesiones de Get Back, además de gestarse el disco “Let It Be”, se inmortalizó el concierto más emblemático de la banda, una aparición espontánea en la azotea del número 3 de Savile Row (oficinas de Apple Corps); sin embargo la idea original era muy diferente, el cuarteto consideraría tocar en lugares tan extremos como un anfiteatro romano en Túnez, el barco transatlántico “Queen Elizabeth 2”, las pirámides de Guiza en Egipto, o el desierto del Sahara; al final, las dificultades, el costo, o la simple pereza cambiaron los planes por los ya conocidos.

Una historia similar se gestó con el nombre y la portada de su último disco, el cual iba a llamarse “Everest”, aludiendo a la marca de cigarrillos fumados por el Ingeniero de grabación Geoff Emerick, y la portada sería una fotografía con los cuatro en alguna parte de la gran montaña; finalmente decidirían hacer un viaje significativamente más corto, a tan solo unos cuantos metros de distancia, afuera de los estudios londinenses de EMI, lo cuales serían renombrados gracias al último documento sonoro de The Beatles, “Abbey Road”. La simpleza, por no llamarle indolencia, era un ingrediente clave en el fantástico viaje de los de Liverpool.

 

El carnaval de la luz

El Santo grial para cualquier beatlemano, el eslabón perdido, la piedra filosofal, la panacea del Rock; Carnival of Light se ha ganado esos y muchos otros motes, gracias a la rareza de su concepción y la inaccesibilidad para todos los seguidores. Una grabación inédita (jamás publicada) de la propuesta más experimental del cuarteto, una pieza avant-garde grabada durante las sesiones de Penny Lane en 1967 bajo el comando de Paul, y comisionada al cuarteto para el festival de música experimental y show de luces The Million Volt Light and Sound Rave.

La pista tenía más de diez minutos de duración y, según los poquísimos afortunados escuchas, era una mezcla disonante de ritmos y efectos de sonido, acompañados por ruidos y gritos, algunos órganos y guitarras distorsionadas; una canción con ritmo nulo o entrecortado y melodías inexistentes o pálidas; un bosquejo de Revolution 9 de John para el álbum The Beatles. Las extrañas cintas, todavía en manos de James, parecen destinadas a la oscuridad, ya que los esfuerzos por su publicación han sido en vano.

 

The Threetles y su canción faltante

Una historia poco conocida tuvo lugar en uno de sus proyectos más conocidos: The Beatles Anthology, el gran proyecto enciclopédico de mediados de los noventa, el cual incluía tres álbumes dobles, ocho episodios de videos documentales y un libro. Este capítulo reciente en la historia de The Beatles, logró reunir a los tres miembros sobrevivientes de ese entonces; Ringo, George y Paul estuvieron a cargo de revisar, consensuar y aprobar cada uno de los documentos publicados en el proyecto.

El punto más excitante de La antología fueron un par de canciones, elaboradas a partir de demos del fallecido John, y entregados a The Threetles por Yoko para su finalización; Free As A Bird y Real Love serían el producto de esa póstuma colaboración. Sin embargo, la primera obra en la que The Threetles trabajarían no vería la luz: Now And Then o Miss You, la cual es una desgarradora confesión de John a su gran amigo Paul, se quedó en el tintero por motivos tecnológicos (la pista vocal tenía un zumbido que los ingenieros fueron incapaces de remover). Al escuchar el par de joyas que abren los discos 1 y 2 de La antología, nos ayudan a imaginar cómo hubiera sonado esta canción, la cual ha sido restaurada y circula libremente por la red.

 

Para conocer las historias detrás del Rock, escucha Delorean todos los miércoles de 21:00 a 23:00 horas.