La legendaria pirámide de las presentaciones en vivo de Daft Punk, sería develada una cálida noche en el desierto californiano.

Durante toda su carrera, el misterioso dúo francés se ha caracterizado por un constante arrojo en el terreno sonoro así como en el visual. Desde su concepción, en 1993, Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter han comulgado con un ideal: dejar que su música hable por sí misma. Es por ello que su identidad ha sido meticulosamente reservada. Así, han creado una fascinante estética alrededor de sus influyentes ritmos electrónicos. Desde aquellas máscaras y pelucas simples, sacadas de tiendas de disfraces y novedades; hasta los cascos y uniformes futuristas, diseñados a la medida por especialistas; la apariencia de Daft Punk ha sido un valor intrínseco en su propuesta musical. El anonimato como protesta ante el estrellato.

 

Para soportar toda la carga vertida sobre su aspecto, Daft Punk ha producido una discografía a la altura. Con un magnífico y ecléctico debut: el Homework de 1997; el cual puso al Techno francés en el radar. Seguido del impecable Discovery de 2001, en donde la composición melódica crea una atmósfera irresistible sobre los ritmos ácidos, sampleos y bajos pulsantes; la EDM en su máxima expresión. Con Human After All de 2005, acercarían un poco más el Rock a su arsenal sónico. En la banda sonora de Tron: Legacy de 2010, demostrarían el alcance y elasticidad de su sonido, con una producción y arreglos sobresalientes. Finalmente con Random Access Memories de 2013, alcanzarían el reconocimiento mundial unánime. Los franceses habían evolucionado de samplear a sus héroes musicales, a colaborar con ellos.

 

Llevando su música a los escenarios

Para comprender y ejemplificar el balance entre ambos mundos de Daft Punk, sus presentaciones en vivo son el mejor modelo. Dentro de sus múltiples giras, existe una que sobresale. La noche del 29 de abril de 2006 en la Sahara Tent del Coachella Valley Music and Arts Festival. El ahora célebre concierto marcó un hito en las historias de la agrupación y el festival. Este último contaba con una notoriedad internacional, logrando vender más de cien mil entradas en los dos años previos. Los campos de polo en el desierto de Indio, California, que habían sido foro de inesperadas reuniones de la talla de Pixies, Jane’s Addicition y Bauhaus; vivirían otra noche inolvidable. El festival se había aproximado al dúo en repetidas ocasiones; para su séptima edición, la presentación en la carpa electrónica era un hecho.

Fieles a su estilo hermético, los preparativos para el evento eran un misterio. Incluso para los más allegados a Guy y Thomas. Lo que se develó aquel sábado en el desierto, cercano a la media noche, fue un deleite sensorial. Ambos músicos salieron a escena en sus clásicos trajes robóticos, con cascos aerodinámicos como punto focal. Sin embargo fue la enorme pirámide tridimensional, colmada de leds cambiantes según la canción, lo que maravilló a una audiencia de cuarenta mil (en un foro para sólo diez mil). El diseño de escenario estaba completamente integrado, con estructuras y pantallas repletas de los pequeños diodos, los cuales detallaban cada nota de manera visual. El futuro había llegado, transportando a los espectadores a otro mundo, uno que involucraba todos sus sentidos.

 

La gira Alive

Después de aquella legendaria noche, Daft Punk llevaría su experiencia a los escenarios más importantes del globo. Redefiniendo a su paso, las presentaciones en vivo de la música electrónica. Así, los enigmáticos robots galos y su pirámide luminosa lograrían la unión perfecta entre la vista y el oído. Germinando un fruto más grande que ambos; comenzando, curiosamente, en el árido suelo del desierto.

 

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