Definitely Maybe, debut de Oasis, los llevó del anonimato al estrellato.

Un par de las bondades ofrecidas por el Rock son la fama y la riqueza; alicientes tan gratificantes como engañosos. Así, una conjugación de talento y fortuna, convirtió a un conductor de camiones en el Rey del Rock, a un aprendiz de plomero en Príncipe de las tinieblas, y a un guitarrista callejero en Dios. Existen un sinfín de caminos para llegar a la tierra prometida, algunos implican más de una década de duro trabajo, de fracasos acumulados, otros se descarrilan al instante de haber llegado, y los más favorecidos, solamente necesitan de algunos meses para inscribir su nombre de forma permanente.

 

A través de seis décadas de recorrido, hemos sido testigos de numerosos éxitos debutantes. The Doors nos entregó su mejor álbum al principio de su carrera, el homónimo de 1967; una década después, al otro lado del Atlántico, The Sex Pistols revolucionarían la forma de hacer Rock con su único LP, Never Mind the Bollocks Here’s the Sex Pistols. Para 1994, dos hermanos de Manchester revivirían el triunfo al primer intento, llevando la magia de las guitarras a lo más alto de las listas británicas.

 

De las cenizas de The Rain, Liam Gallagher reclutaría a su hermano mayor Noel, para instituir una nueva banda, Oasis; la cual se formaría en 1991 bajo dos premisas: dejar el control creativo al recién integrado, y alcanzar el éxito comercial. Noel había llegado con una vasta lista de composiciones bajo la manga, todo parecía alinearse. La naciente agrupación comenzó a ensayar asiduamente, tocando en pequeños escenarios y preparando un demo; para finales de 1993, Oasis había conseguido un contrato discográfico.

La gestación de un clásico instantáneo

La ambición y perseverancia de los hermanos Gallagher, junto a Paul Arthurs (guitarra), Tony McCarroll (batería) y Paul McGuigian (bajo), los colocó al interior de un estudio para grabar su álbum delfín. Después de un escabroso inicio, la banda lanzaría Supersonic en abril, como su primer sencillo; la canción tuvo buen recibimiento comercial y crítico tanto en Europa como América; seguiría Shakermaker, con una acogida similar y una primera aparición en el icónico programa Top Of The Pops. Sin embargo el sencillo Live Forever sería con el cual harían sonar todas las alarmas. El preámbulo perfecto para lanzar, el 24 de agosto de 1994, el debut de Oasis en larga duración: Definitely Maybe.

Los británicos estaban ansiosos un sonido nativo que reivindicara el poder de las guitarras, un sonido que les diera lo mismo que el Grunge a los americanos. Oasis justo llenaría ese hueco, además de tener todo para explotar, las melodías contagiosas de The Beatles o Kinks, mezclado con la osadía de The Rolling Stones o Sex Pistols; una evocación del glorioso pasado con tintes de modernidad callejera, identificablemente cercana. La audiencia se los agradecería efusivamente, convirtiendo a Definitely Maybe en el más álbum debut más rápidamente vendido en la historia del Reino Unido; logrando colocar casi 90,000 copias durante la primera semana, certificándose siete veces platino a los pocos meses y vendiendo más de 15 millones de copias en el mundo entero. Una faena a la altura de los inmortales, un pase directo y sin retorno, del anonimato al estrellato.

 

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