¿Cómo el sintetizador pudo realizar tal proeza?

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Desde su gestación, a mediados de los cincuenta, la configuración de una banda de Rock se mantuvo estable por más de cuatro lustros. La santa trinidad (guitarra, bajo y batería) de base, con un invitado recurrente en el piano o teclado, y algunos sospechosos comunes como el violín, trompeta, banjo o saxofón. Sin embargo esa aparente estabilidad sería alterada profundamente por la aparición de un nuevo jugador: el sintetizador.

El coqueteo del Rock con los componentes electrónicos comenzó muy temprano. El clavoline utilizado por The Tornados a principios de los sesenta sería uno de los primeros indicios. Seguido por el mellotron y theremin en varias composiciones de The Moody Blues, The Beach Boys, The Beatles, entre otros. Pero sólo con la llegada del sintetizador, en la segunda parte de la década, se escucharía una clara diferencia en el sonido del género. Sin embargo estos novedosos aparatos electrónicos eran costosos y voluminosos, lo cual segregaba a los músicos capaces de incluirlos en su arsenal sonoro. Esto se convertiría en un sello distintivo de los subgéneros progresivo y experimental, quienes se atrevieron a darle una jerarquía equitativa a la de los demás instrumentos.

 

Un gran salto para la comunidad

La verdadera revolución se daría a mitad de los setenta cuando dos inesperados caminos confluyeron: el tecnológico y el ideológico. El sintetizador portátil y el Punk. Los avances en la producción de estos pequeños sintetizadores, que además eran polifónicos, hicieron accesible la incorporación de ese sonido del futuro a un mayor número de bandas. Aunque los punks de cepa rechazaban el novel instrumento y lo que este representaba, algunos más arriesgados lo incorporaron como parte medular de su propuesta. Un paso más allá del Punk. Así, bandas como Suicide o Cabaret Voltaire marcarían la pauta para lo sucesivo.

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Y lo sucesivo se presentaría en una forma insospechada, una auténtica mutación. Los sonidos orgánicos de la santa trinidad se verían reemplazados por las amplificaciones, modulaciones, secuenciaciones y demás modificaciones electrónicas de los sintetizadores. Para principios de los ochenta, grupos como The Human League, Depeche Mode o Duran Duran asaltarían las preferencias musicales alrededor del mundo. El Synthpop había llegado.

El apogeo de esta nueva corriente duró apenas un lustro. Sin embargo trastocaría los cimientos de Rock, utilizando esos sonidos sintéticos en infinidad de producciones, ya fuera por practicidad o integridad, por moda o propuesta. El instrumento formaría parte esencial no sólo del género, sino de la industria completa, la cual migraría a un modelo prácticamente electrónico, desde la grabación hasta la reproducción. El sintetizador llegaría para quedarse.

 

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