No existe unanimidad a la hora de determinar el comienzo del Rock, sin embargo existe un sólo responsable de llevarlo a los oídos de todo el mundo.

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Para el salón de la fama del Rock, Rocket 88 de Ike Turner (publicada en 1951) ostenta el título de la primera canción de Rock jamás escrita, una afirmación temeraria si se tiene el cuenta el origen múltiple del género más importante del siglo XX. El Rock es una poderosa propuesta que se sirve de tres acordes, una sección rítmica inquebrantable, una cadencia veloz, y una melodía fácil de recordar para permear en cada resquicio de la música, la cultura y la sociedad; es el resultado de una providencial mezcla entre Blues, Country, Pop Tradicional, Jazz, Rhythm & Blues, Folk y Soul; lo cual hace muy complicado determinar su comienzo.

El pilar más fuerte sobre el cual está sostenida esta magnífica historia es, sin duda, el Rock & Roll; término acuñado por Maurie Orodenker a principio de los cuarenta y popularizado por el DJ Alan Freed una década después, que englobaría a una escena efervescente de adolescentes sureños de los Estados Unidos de Norteamérica; ellos comenzarían a experimentar con instrumentos eléctricos amplificados en una formación poco ortodoxa, la cual se convertiría en el esqueleto de todas las bandas de Rock hasta ahora: una guitarra eléctrica al comando, un bajo, una batería y algún instrumento de teclas o una segunda guitarra de acompañamiento. El Rock & Roll explotaría en a mediados de los cincuenta con una serie de héroes que ahora son conocidos como “La primera ola” o “La vieja guardia”.

Los titanes de aquel primer esfuerzo incluían al revolucionario Chuck Berry, artífice en el desarrollo de las composiciones cardinales del Rock, con una pasión vocal y una técnica detrás de la guitarra pocas veces superada; Little Richard, magistral pianista que inyectó la verdadera energía electrizante al movimiento; el legendario Buddy Holly, creador del ADN musical sobre el que giran todas las composiciones del género; y el “Rey” Elvis Presley, quien determinó la forma en cómo se transmitiría el Rock a su audiencia. La lista no podría estar completa sin Jerry Lee Lewis, Fats Domino, Carl Perkins, Gene Vincent y Sam Phillips; hombres de gran peso en esta estampida de grandes repercusiones.

 

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Sin embargo hace falta un nombre que da nacimiento al Rock, un nombre que, aun poco conocido, sería el responsable de mostrar al mundo el nuevo fenómeno que se había gestado por más de una década; lo haría con una canción que no había sido escrita por él, y que había sido grabada anteriormente, una canción que no fue ni la primera ni la más vendida, e incluso había sido el lado B de otra más exitosa. Una canción que se abriría paso lentamente hacia la inmortalidad y que modificaría todo lo que vendría después, una canción que llegaría en el momento correcto de un lugar insospechado y que iniciaría, en 1955, el conteo inagotable del Rock. ¿El responsable? Bill Haley, junto a The Comets, quien abriría la caja de Pandora con “(We’re Gonna) Rock Around The Clock” y nuestra realidad, al menos para los enamorados del Rock, jamás volvería a ser la misma.

 

Para conocer las historias detrás del Rock, escucha Delorean todos los miércoles de 21:00 a 23:00 horas.