Un par de años después de finalizar la mejor historia del Rock, una reunión ocurrió alrededor del mayor de The Beatles.

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Después de aquel fatídico 10 de abril de 1970. Cuando Paul McCartney devastó al mundo con el anuncio de su salida de The Beatles. Una reunión parecía poco probable. Las diferencias que los separaron eran irreconciliables, las pugnas incluso fueron llevadas hasta los juzgados británicos. Sin embargo con sus cortas edades (Ringo era el mayor con 29 años) y su amplio talento, la producción artística era irremediable. Durante ese mismo año los cuatro habían editado álbumes como solistas, formando caminos cada vez más divergentes.

Los lanzamientos reflejaban la heterogeneidad de los últimos días. Cronológicamente, McCartney de Paul era más bien complaciente, aunque cohesivo y orgánico gracias a la grabación casera y la interpretación de cada instrumento por el propio James. Beaucoups of Blues de Ringo seguía la línea conceptual de su debut Sentimental Journey, todavía con The Beatles, aunque ahora enfocada a un Country finamente compuesto y ejecutado. Lo cual mostraba al Beatle más alejado de su orígenes. George lanzaría su obra maestra de inmediato con All Things Must Pass, revelando así su increíble evolución, latente en los últimos discos del cuarteto y desbordada en este álbum triple. Finalmente, John llevaría al extremo la introspección, sinceridad y crudeza con su primal Plastic Ono Band. Un triunfo a la altura de cualquier esfuerzo de The Beatles.

La “reunión”.

Con tal disparidad, y tomando en cuenta el bagaje acumulado en su tiempo juntos, esa reunión, aunque bastante añorada, se antojaba imposible (formalmente jamás ocurriría). Sin embargo un punto de encuentro ocurriría antes de lo previsto y evocaría aquella sublime historia. La amistad de aquellos adolescentes de Liverpool no sería coartada tan fácilmente. Fue justo durante una producción del miembro más afable del cuarteto que sucedería lo impensado: The Beatles tocarían juntos en un nuevo álbum, Ringo de 1973.

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Starkey ya había trabajado con Harrison en un par de sencillos bastante exitosos. Mismos que fungirían de aliciente para reencontrar a Ringo con el Rock. Lo haría de manera espectacular al congregar un lujoso séquito para la grabación de Ringo con Klaus Voormann, Marc Bolan, Billy Preston, Nicky Hopkins, entre otros. Sin embargo fue la inclusión de sus tres antiguos confidentes que ascendería el nivel del álbum directamente al Olimpo.

 

John, George y el mismo Ringo grabarían, el 12 de marzo de 1973 en Los Ángeles, una canción compuesta por Winston. I’m the Greatest lograría reunir tres cuartas partes de la banda de Rock por excelencia. Por algunos minutos el tiempo parecía haberse detenido, hipnotizado de nuevo por los hechiceros de Liverpool. La historia no podía esta completa sin James. Quien se sumó al proyecto algunos días más tarde del otro lado del Atlántico. Grabaría junto a su esposa Linda, piano, sintetizador y voces de su canción Six O’Clock.

 

De esta forma Ringo sería la primera de sólo dos reuniones. La segunda se daría en el Ringo’s Rotogravure de 1976. En donde los “Fab Four” compartieran créditos en aquello que hacían mejor que cualquiera. Mostrando de paso, un señuelo de lo que pudo haber sido.

 

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