Increíblemente existe una banda responsable del sonido en grandes éxitos de Sinatra, Elvis, The Beach Boys o Simon & Garfunkel.

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Durante gran parte de la década de los 60 la industria musical de los Estados Unidos se apoyó de grandes músicos de sesión. Héroes anónimos con lustradas técnicas que además de materializar las producciones y los arreglos, contribuían en el desarrollo de las canciones. Lo mismo interpretaban Jazz que Country y temas para el cine y la televisión. El Rock no fue la excepción. Justamente en él existiría un fastuoso colectivo de músicos, moldeadores del sonido en todo el género: “The Wrecking Crew”.

 

El peculiar nombre de este ensamble fue dado posterior a su disolución. En un intento por consolidar a más de veinte músicos recurrentes en las grabaciones de los más importantes estudios y artistas de Los Ángeles. Esta versátil agrupación se unía mediante su avidez para interpretar el flamante género rebelde del Rock. El cual jamás padeció de originalidad o espíritu, pero algunas veces menguaba, genéticamente, de la teoría y la técnica de músicos profesionales. Así el Equipo de demolición elevaría la calidad y cantidad sonora. Sirviendo de zócalo para más de un centenar de éxitos de 1962 a 1975.

Héroes desconocidos.

Si bien las composiciones casi siempre eran obra de alguien más, sus contribuciones excederían las simples ejecuciones, llegando al arreglo y producción de cada canción. De esta forma la arrebatada línea de bajo de California Girls de The Beach Boys. La canónica entrada de batería de Be My Baby de The Ronettes. Y las inquietas guitarras de Mrs. Robinson de Simon & Garfunkel son creaciones plenas de alguno de sus integrantes. Las cuales en la mayoría de las ocasiones se quedaron sin crédito. El reconocimiento vendría de la forma más sincera posible: contratándolos para más grabaciones; The Byrds, The Union Gap, The 5th Dimension, The Mamas & The Papas, Paul Revere serían algunos de sus “clientes” habituales. Tal era su capacidad que Phil Spector confiaría en ellos para materializar su célebre Wall of Sound, al igual que Brian Wilson para su seminal Pet Sounds.

 

Todo este preámbulo nos lleva a la pregunta obligada de ¿quién conformaba esta épica y misteriosa agrupación? Más allá de su configuración mutable, existían algunos intérpretes plenamente identificables. Ellos eran poseedores de una agenda sumamente apretada: Tommy Tedesco, Bill Pitman y Glen Campbell en la guitarra. Carol Kaye, Joe Osborn y Ray Pohlman en el bajo. Hal Blaine y Earl Palmer en la batería. Larry Knechel y Leon Russell en los teclados y Steve Douglas en el saxofón. Nombres que resuenan muy poco en el universo del Rock, pero cuyas ejecuciones están inmortalizadas en innumerables canciones impresas en el ideario colectivo de millones. Dándoles ese toque místico y legendario dentro de los registros de la música contemporánea, la primera y única súperbanda desconocida.

 

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