Siendo la mejor y más importante banda de Rock de todos los tiempos, resulta imposible definir a The Beatles en algunos párrafos, lo único realmente importante es escuchar sus canciones.

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En una historia tan grandiosa como la de The Beatles es meramente anecdótico lo escrito acerca de ella, sin embargo es sumamente tentador hacerlo, perderse entre los datos y relatos de cada álbum, de cada canción, de cada sencillo; desde el primer Fa expulsado de la harmónica de John en “Love Me Do”, hasta el último solo de la Rosewood Telecaster de George en “The End”; el viaje es gratificante en cada parada, con infinidad de detalles que descubrir y, sobretodo, una ambrosía en cada una de las 212 de las canciones publicadas por John, Paul, George y Ringo juntos.

 

Es perfectamente conocido la corta duración de su brillante carrera, haciendo la gesta aun más heroica, aunque suficiente, desde aquel 18 de agosto de 1962 cuando Richard entra formalmente a la banda, hasta el fatídico 10 de abril de 1970 cuando James anunciaba su salida definitiva. Siete años y medio en los cuales lanzaron cerca de 2 álbumes por año, uno diferente al otro, evolucionando y revolucionando al mismo tiempo; logrando así: invadir al mundo con “Please, Please Me” lleno de energía y cortes Moptop, crear el mito de la Beatlemania con “A Hard Day’s Night” mientras hacían giras por el mundo y grababan su primer película, romper los esquemas en “Revolver” experimentado lo mismo con el estudio de grabación que con la música hindú, entregar el disco perfecto con “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” inventando el álbum conceptual de paso, explorar cada posibilidad en “The Beatles” homogenizando sus cuatro estilos definidos cuando se encontraban más separados, y despedirse mientras estaban en lo más alto con “Abbey Road” situando el listón en terrenos inaccesibles para cualquier otro mortal. Un viaje corto en tiempo, más no en distancia.

 

No es menos acreditado las innovaciones que maravillaron en su momento y que ahora se dan por sentadas en la industria, algunos ejemplos: inclusión del primer feedback al inicio de “I Feel Fine”, compresión del sonido de la guitarra en “I Want To Hold Your Hand”, inserción de arreglos clásicos en “Yesterday”, una bocina como micrófono para el bajo de “Paperback Writer”, duplicación de pistas en “Here, There And Everywhere”, grabaciones al revés de batería y cítara en “Tomorrow Never Knows”, bucles inversos en “Rain”, sampleos en “I Am The Walrus”, una canción sin final con “I Want You (She’s So Heavy)”, los primeros videos musicales conceptuales con “Paperback Writer” y “Rain”, conciertos en estadios, una disquera propia, discos conceptuales, transmisiones mundiales vía satélite y letras de las canciones impresas en los álbumes. Una pequeña lista de los territorios explorados por cuatro jóvenes de Liverpool con una marcada predilección por la experimentación.

 

La trillada frase del todo mayor a la suma de sus partes siempre ha sido utilizado para definirlos y, en esta ocasión, Aristóteles no pudo estar más acertado, cuando la colisión perfecta sucediera aquel verano de 1957 para darle vida a la sociedad más prolífica del siglo XX: McCartney/Lennon la cual resonaría en más de un centenar de melodías célebres en donde la delicadeza del primero estaría contrapunteada por la mordacidad del segundo, la sofisticación por la simplicidad, la ecuanimidad por la pasión, la indulgencia por la controversia; y sin embargo no era una mera dicotomía ya que la unión se iría desarrollando incluso intercambiando, inspirándose y retándose el uno al otro; para cuando se agrega Harrison a la mezcla, medio año después, además de sumar un talento interpretativo superior, otorgaría introspección y balance clave para el progreso; finalmente Starr, fuera de estar en el lugar correcto en el tiempo correcto (que no es un logro menor), tuvo la enorme prueba de alienar a los gigantes y lograrlo de manera sublime, retomando la gastada expresión acuñada por Van Der Rohe, menos es más.

 

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Finalmente, sin duda es otra obviedad citarlos como la banda más influyente de la historia, pero la semilla de sus obras pueden escucharse desde cuando estaban activos hasta esta fecha, su influencia es evidente en el Folk-Rock de Bob Dylan o The Byrds, el Hard-Rock de Led Zeppelin o Black Sabbath, el Rock-Pop de The Beach Boys o The Monkeys, el Art-Rock de David Bowie o Roxy Music, el Power-Pop de Badfinger o Big Star, el Punk y Post-Punk de The Ramones o The Cure, el Alt-Rock de The Smiths o R.E.M., el Britpop de Oasis o Blur; entre una enorme pila de nombres y bandas que citan directamente a John, Paul, George y Ringo como inspiración ya sea para sus composiciones o su inquietud por empezar a crear música.

 

Así, al tratar de definirlos se cae en la indefinición, una paradoja propia del cuarteto, que sin duda nos llevará al comienzo de estas líneas; hay tanto que escribir y decir acerca de ellos que al hacerlo, se pierde todo el significado, en parte por la enorme disparidad entre las palabras y sus canciones y por la enorme imparcialidad (completamente fundamentada) de los que han caído bajo su encanto; entonces lo único verdaderamente importante es escuchar su legado, disfrutarlo y permitir que su obra cuente la única historia indispensable: The Beatles a través de su música.