¿Por qué Keith Moon, baterista de The Who, es conocido como el lunático?

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Keith John Moon sería el último miembro en integrarse a la ruidosa banda londinense The Who. No por ello tiene menor importancia. La historia de su ingreso varía según la fuente. Él afirmó alguna vez que jamás se le había hecho una invitación formal a unirse al grupo, y que sólo era un reemplazo permanente. Lo cierto es que su vigorosa forma de castigar a la batería y su extravagante personalidad serían el núcleo mismo de The Who.

 

Un apodo ganado a pulso

Su faceta musical sería un reflejo de su carácter, la cual le daría un lugar privilegiado dentro de los mejores bateristas de todos los tiempos. Sumamente expresivo ya sea en una entrevista o en algún arreglo rítmico. Completamente espontáneo en sus relaciones interpersonales así como en sus solos de batería. E intimidante con sus múltiples bromas durante las presentaciones en vivo. Todas esas peculiaridades le hicieron acreedor a un acertado sobrenombre: Moon The Loon. El lunático Moon. Su comportamiento siempre estaría a la altura del mote. Algunas de las más extrañas muestras de su locura serían:

  • Destrucción masiva de cuartos de hotel. En especial de los baños. Si bien Keith no sería el primero en hacerlo, sí fue el responsable en popularizarlo. Convirtiéndolo en un estándar para cualquier rockstar que llego después de él. Su anécdota más famosa se daría cuando, al salir de un hotel en camino al aeropuerto, hizo regresar a su limosina sólo para aventar la televisión de su cuarto hacia la alberca. No sin decir el clásico “casi lo olvido” una vez dentro de su automóvil. Esta conducta hizo que fueran vetados en un gran número de hoteles alrededor del orbe.
  • Fuegos pirotécnicos en su batería. Para no relegarse con su compañero Pete Townshend en el departamento de instrumentos destrozados, Moon llenaría su batería de pólvora deslumbrante para volar en pedazos su set. Algunas veces llegó a lastimarse a él y a sus compañeros.
  • Bromas pesadas a otras bandas. Cada vez que The Who compartía escenario con alguna agrupación, estas estarían propensas a sufrir alguno de los ataques premeditados de Keith. Desde lanzarles petardos mientras tocaban, hasta moverles o modificarles sus instrumentos para que sonaran fuera de lugar.
  • Desórdenes públicos. Cuando el grupo no se estaba en gira, The Loon necesitaba mantenerse ocupado. Lo hacía ya fuera bebiendo o drogándose, pero en muchas ocasiones aplicaba toda su creatividad para realizar extrañas actuaciones. Se disfrazaría de sacerdote para gritar obscenidades por las calles. Transmitiría, desde su auto, escalofriantes anuncios “oficiales” por las calles de pequeñas poblaciones, haciéndose pasar por un portavoz del gobierno Británico.

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El final esperado

Lamentablemente, su vida de excentricidades y excesos sería abruptamente interrumpida a causa de su auto-destructivo estilo, cuando, el 7 de septiembre de 1978 y a los 32 años, una sobredosis de pastillas para combatir su alcoholismo, terminaran con su existencia. El lunático dejaría un legado impresionante, nueve álbumes con The Who y centenares de exorbitantes presentaciones, edificando la formación básica de muchos bateristas posteriores. Un estilo fundido con su persona, y una persona única entre los más singulares intérpretes del Rock, “Moon The Loon”.

 

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