Detrás de dos de las mejores canciones de amor jamás escritas hay una sola musa y una compleja historia romántica.

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En 1964, con tan sólo 19 años, Patricia Anne Boyd ya era modelo profesional. Desfilando en las pasarelas internacionales más importantes, mientras se unía al reparto del primer largometraje de los Fab Four en A Hard Day’s Night. Su participación se relegaría a una línea y un par de escenas en todo el filme. Pero su efecto sobre el guitarrista principal del cuarteto sería tan atrayente, que a los pocos meses ambos estarían viviendo juntos en Kinfauns, el famoso bungaló de George.

 

Boyd sería la inspiración directa para I Need You. Apenas la segunda composición de Harrison publicada con The Beatles y grabada a comienzos de 1965. Una vez casados en febrero de 1966, aparecería otra dedicatoria en el álbum Yellow Submarine con It’s All Too Much. Y otra más en Let It Be con For You Blue. Pero la mayor ofrenda de amor de George a Pattie se daría en Something. El segundo tema del afamado Abbey Road y la mejor canción de amor jamás escrita, según Frank Sinatra y muchos melómanos más. Aunque Harrison jamás afirmó tal homenaje (caso contrario a Boyd) resulta difícil reconocer la presencia de otra musa en su mente. Al final, la creciente devoción por el Hinduismo de George, y una serie de infidelidades mutuas terminarían con la famosa relación.

 

Triángulo amoroso

Antes de llegar al fatídico desenlace de su matrimonio, Pattie se convertiría en la musa de alguien más. Alguien muy cercano a su esposo, a quien ella había solicitado consejos en los momentos complicados de su relación. Alguien quien había grabado en The Beatles con el consentimiento único de Harrison: Eric Patrick Clapton. El extraño triángulo amoroso comenzaría con la declaración de amor más intrépida de Slowhand. Quien al reconocer la inmoralidad de sus deseos, vaciaría toda esa confusión y turbulencia en su reconocido álbum de 1970 Layla and Other Assorted Love Songs. En el disco sobresalía Layla, la cual estaba basada en un poema Árabe de amor virgen, de una relación prohibida y de una tragedia amorosa. Convirtiendo así a Boyd en su Layla particular.

 

Eventualmente Pattie Boyd y Eric Clapton unirían sus vidas, no sin la desdicha y perdición previa del ex-Yarbird, después de conocer que sus sentimientos no eran correspondidos.

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En 1974 la historia prohibida sería una realidad al mudarse juntos. Pattie seguía inspirando nuevas canciones de amor como Wonderful Tonight o Pretty Girl. Una vez casados en 1979, Clapton escribiría algunas más como Forever Man. Lamentablemente su historia también finalizaría en divorcio. Pero eso no significaba que las melodías siguieran fluyendo en su honor, lanzando She’s Waiting y Old Love.

Más canciones para Pattie

Así, la historia de Pattie Boyd está marcada por más de una decena de canciones que evocan su memoria. Canciones que reconocen la trascendencia en sus parejas y que nacen de ese sentimiento tan poderoso como indescriptible. Pattie se convertiría en una de las musas predilectas del Rock, y su influencia no se limitaría a los mejores amigos Harrison y Clapton. Ronnie Wood, de Faces y The Rolling Stones, también compondría un par de temas para ella.

 

Puede ser que esta musa no tuviera las relaciones más longevas, ejemplares o funcionales, sin embargo las memorias sonoras nos demuestran que Pattie Boyd siempre estuvo cobijada por demostraciones sublimes de amor.

 

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