¿Cómo Slowhand logró ser inducido tres veces al salón de la fama?

Eric Patrick Clapton nacería, en 1945, de una relación ilegítima entre un soldado canadiense y una adolescente de 16 años de Surrey, Inglaterra. Desatendido por sus padres a una corta edad, sería educado por sus abuelos; el pequeño Eric se sentía abandonado. Encontraría refugio en la música, en un género reflejo fiel de su historia, Clapton viviría el Blues. Comenzaría emulando a héroes afroamericanos como Robert Johnson o Bo Diddley. Estudiando cada canción, cada cadencia, cada nota; sumergiéndose en la pasión y melancolía indescriptible de los doce compases y las seis cuerdas.

 

A los 17 años, iniciaría una extraña tradición para definir su legado: se integraría a una banda de Rock. The Roosters ocupó la privilegiada primera casilla dentro de una larga lista. Un año después, con su llegada a The Yardbirds, Eric deslumbraría en la competitiva escena británica; el inmutable guitarrista, con una técnica desbordada, había dado el primer paso hacia la mitología rockera. En esa época nacería el peculiar mote de Slowhand, referencia directa a los aplausos pausados de la audiencia, ocasionados por su lentitud al cambiar las cuerdas rotas de su guitarra a la mitad de una presentación.

En constante movimiento.

Para principios de 1965, Patrick abandonaría a The Yardbirds, justo en medio del éxito comercial de la banda. No quería ser identificado con composiciones aduladoras a las listas de popularidad como su último sencillo For Your Love. Inmediatamente, se uniría a John Mayall & The Bluesbreakers, creando el documento seminal del Blues británico: Blues Breakers With Eric Clapton. El álbum demostraría el amplio alcance de Slowhand, un sonido único, una fluidez y rapidez extrema, un soberbio fraseo, y una serie de figuras, variaciones y adornos pulcramente ejecutados.

 

En menos de un año, y un cambio de Gibson por Fender, se conectaría a otra agrupación, la primera súperbanda de la historia. Junto a Ginger Baker y Jack Bruce formaría Cream, una bestia de tres cabezas que no sólo residían en el virtuosismo, sino que inyectaban de energía y eclecticismo a la excitante psicodelia de finales de 1966. Aunque sólo estaría activos un par de años, su fama e influencia puede ser escuchada en cualquier power trio posterior. Así, Eric Clapton daría el segundo paso firme, convirtiéndose en una estrella de talla mundial en el proceso.

 

Después de una prolífica etapa que incluía colaboraciones con The Beatles, el encuentro con el otro dios de la guitarra Jimi Hendrix, y una banda más: Blind Faith; Eric estaba listo para el último eslabón en su historia. Se lanzaría como solista en 1970 y, salvo un par de magnificas agrupaciones más con Delaney & Bonnie y Derek and The Dominos, seguiría deslumbrando con múltiples facetas, en más de una treintena de álbumes. Todo bajo el influjo de su elixir sagrado, el Blues; el cual era experimentado fuera de los escenarios con trágicas historias de desamor, adicción y muerte.

El mito de Eric Clapton.

El dilatado recorrido profesional, daría a Eric una condecoración única en los anales del Rock. Convirtiéndose en el único músico en ser inducido tres veces al Salón de la fama del Rock & Roll. Primero por su colaboración con The Yardbirds, luego por su participación en Cream, y finalmente por su esfuerzo como solista. No podría ser de otra forma. El inquieto guitarrista se desplazó, se reinventó y se multiplicó; no una, sino tres veces Clapton.

 

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