Medio centenar de programas han pasado desde nuestro primer viaje, ¿qué hemos aprendido?

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El diez de junio de 2015 comenzaría la segunda parte de un recorrido peculiar. Un paseo de ciento veinte minutos, cada miércoles por la noche, en el cual, viajar en el tiempo y espacio es cotidiano, en donde un género ejerce de vórtice y motor. Un espacio hecho para y por el Rock.

 

El Rock es nuestra pasión. Un dogma construido a base de viejos acetatos de nuestros padres, conciertos en directo, fiestas y reuniones con amigos y familiares, transmisiones de la frecuencia modulada, recomendaciones, investigaciones detalladas y descubrimientos fortuitos. Una serie de sonidos que comenzaron en nuestros oídos para llegar, casi sin notarlo, a cada rincón de nuestra historia. El Rock trascendió para nosotros más allá de los álbumes y las canciones. De pronto aquellos poderosos acordes comenzaron a acompañarnos en cada momento, ocupando un porcentaje considerable de nuestro tiempo. No sólo escuchándolos, sino leyéndolos, observándolos y viviéndolos.

 

Delorean, evolución de Rock Lovester, es el resultado natural de esa obsesión. Una travesía a ochenta y ocho millas que se alimenta de las perfectas melodías de The Beatles, del desmesurado poderío de Led Zeppelin, de los viajes astrales de Pink Floyd o de la provocación seductora de The Rolling Stones. Dos horas nutridas por la poesía incisiva de Bob Dylan, el eclecticismo onírico de David Bowie, la compleja sencillez de Neil Young o la oscura belleza de Nick Drake. Delorean vive de esas canciones tan conmovedoras que no rebasan (en su mayoría) el medio siglo de existencia; pero que al vibrar por el espacio, parecieran eternas.

 

Además de hacer sonar esos himnos, que lamentablemente se han ido relegando poco a poco, en Delorean celebramos el trasfondo, la historia, la inspiración y la repercusión de cada uno. Porque no podría entenderse la Invasión Británica sin el Rock & Roll, el Punk sin el CBGB, o el Revolver sin el Pet Sounds.

 

Resulta asombroso conocer que Dylan sólo tenía 21 años cuando compuso Blowin’ in the Wind. Que Harrison y Clapton compartieron un mismo amor siendo mejores amigos. Que Tommy Iommi tocaba la guitarra con dos dedos y dos muñones. Que Stairway To Heaven es peligrosamente similar a Taurus de Spirit. Que Jim Morrison, Jimi Hendrix, Janis Joplin y Brian Jones murieron a los 27 años en la cúspide de sus carreras. Que Brian May fabricó su guitarra y la llamó The Red Special. Que Woodstock fue gratis a partir del segundo día, alcanzando un aforo de medio millón. Que Smoke On The Water era una descripción literal de un concierto en llamas de Frank Zappa. Que Kraftwerk pretendían ser The Beach Boys alemanes. O que (I Can’t Get No) Satisfaction al igual que Yesterday serían soñadas antes de ser compuestas.

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Todas esas notas y sus encrucijadas nos han inspirado durante cincuenta y dos semanas. Pasando de la Psicodelia al Britpop, de la Motown a la Madchester y del Krautrock a la Tropicalia. Parándonos por los 30 y el Delta Blues, en el R&B de los 40, en los 50 y el Rockabilly, en la Beatlemanía de los 60, en los 70 y el Arena Rock, en el New Wave de los 80, en los 90 y el Grunge, y en el Indie Rock del nuevo milenio. Visitando cada variación, ramificación y experimentación para explorar el vasto universo del Rock.

 

Así, después de un año de hacer lo que nos entusiasma, hemos recibido varias enseñanzas. Dos horas no son suficientes. Por cada canción programada, varias dejan de sonar. Las notas de cada canción sólo son la carcasa de una gran historia. Hablar de música es sencillo, si es Rock lo que suena de fondo y tienes un buen amigo al lado. Las relaciones y conexiones entre canciones y personajes rara vez son coincidencias. Unos cuantos minutos pueden animar toda una semana. George es mi favorito.

 

Nuestro Delorean ha recorrido bastantes caminos y, si el condensador de flujos lo permite, seguirá viajando por el firmamento del Rock. Agradeciendo su paciente compañía; transmitiendo desde aquella época de las guitarras sinceras, donde las historias fluyen en bulbos ardientes, se acomodan en cuatro canales y llegan a la aguja que surca, ferozmente, el acetato. ¡Larga vida al Rock!

 

 

Para conocer las historias detrás del Rock, escucha Delorean todos los miércoles de 21:00 a 23:00 horas.